Hoy nuestra amada Colombia, luce pálida, como quien tuviera una infección crónica, y estuviese siendo abrazada por la fiebre, no es para menos, es una respuesta natural de todo ser, ante la infección la respuesta es la fiebre, el calor corporal que combate a todo organismo infeccioso.
Colombia, la Colombia de Bolívar, nuestra amada Colombia, o mas bien Nuestra América, la de las fronteras extintas, la de un solo pueblo, que habla, vive, siente igual en cada punto de su inmensidad, la que lucha en todas partes contra la infección imperial.
Hoy su infección se manifiesta en otro de sus síntomas: Las bases militares gringas, han aparecido como los legendarios molinos de viento, manifiestan las intenciones imperiales d
e control hegemónico de Nuestra América, pretenden ser utilizadas para doblegar a nuestros Pueblos, para continuar saqueando sin obstáculos la inmensa cantidad de recursos que existen en nuestra tierra, para seguir explotando a nuestro Pueblo, tal como lo han hecho desde hace cinco siglos cuando las hordas de bárbaros provenientes de europa, invadieron Nuestras Tierras y destruyeron Nuestra Civilización.
Nuestro Pueblo, eterno combatiente, es el único antibiótico, capaz de sofocar la infección, nuestro heroico pueblo Latino Americano, deberá sentir de nuevo bajo sus
talones el costillar de Rocinante, para acudir a toda prisa a liberar a nuestra Colombia, a Nuestra América, de los molinos de viento que le acosan, de las bases de militares torturadores y saqueadores, del dominio imperial. Solo la fiebre de la revolución, el calor popular, la insurgencia, la lucha diaria de nuestr@s compatriotas Colombianas y Colombianos o mas bien Americanas y Americanos, liberara a Nuestra Gran Patria.


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